jueves, 23 de noviembre de 2017

Estados Unidos quiere instaurar una ‘nueva autoridad’ en el norte de Siria

Washington pretende sustituir a los yihadistas por las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) para seguir desestabilizando Siria.

Respaldando a dicha coalición trata de instaurar una “nueva autoridad” en el norte sirio, mientras que sus tropas “no tienen base legal” para permanecer en Siria, ha alertado hoy la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, María Zajarova.

La representante diplomática de Rusia ha llamado la atención de que la “creación de órganos de autoridad locales no subordinados a Damasco supone un camino hacia la quiebra del país”.

Estados Unidos tiene instaladas bases militares en Siria que son “ilegales” y “violan la soberanía del país árabe”, denuncia el gobierno sirio. Las instalaciones estadounidenses en el norte de Siria persiguen el objetivo de asegurar a las milicias kurdo-árabes, según denuncian los funcionarios sirios.

El 13 de noviembre el secretario de Defensa de Estados Unidos dijo abiertamente que los militares estadounidenses no se irían de Siria. “Ya hemos llamado reiteradamente la atención de Washington al hecho de que esas declaraciones cuestionan los verdaderos objetivos de la presencia de las Fuerzas Armadas estadounidenses y de la coalición en Siria”, afirmó Zajarova.

Pese al fin inminente del Califato Islámico en Siria, Estados Unidos insiste en mantener a sus tropas en el país árabe para presionar al gobierno sirio.

En otra parte de sus declaraciones, Zajarova ha arremetido contra la decisión recién anunciada por Estados Unidos de permanecer en Siria. Estados Unidos se comporta de manera “cercana a lo que se podría definir como una ocupación”, ha afirmado.

La portavoz reitera la postura de Moscú, recordando que las operaciones de la llamada coalición internacional contra el Califato Islámico no solo no están autorizadas por el gobierno de Bashar al-Asad, sino que están “en contra de la voluntad del Gobierno legítimo de Siria”, ha señalado Zajarova.

http://www.hispantv.com/noticias/rusia/360468/eeuu-siria-autoridad-bases-kurdos-conflicto

Google sigue imponiendo la censura y ahora le toca a los medios rusos

El director de la multinacional Google, Eric Schmidt, ha anunciado que va a introducir un truco informático -otro más- en su buscador para rebajar la posición de los medios rusos Sputnik y Russia Today en su servicio de distribución de noticias.

Cuando al cacique le preguntaron si el buscador jugaba algún papel en impedir la “manipulación de la información”, Schmidt declaró: “Estamos trabajando en detectar y rebajar la posición de ese tipo de sitios, que básicamente son RT y Sputnik”.

Ante una pregunta sobre la propaganda rusa Schmidt respondió: “Somos muy conscientes de ello, y estamos intentando diseñar los sistemas para impedirlo. Pero no queremos prohibir los sitios, no es así como operamos”.

Schmidt le cambia el nombre a la censura y la llama posicionamiento. No ocultan nada, lo meten al final del armario para que nadie lo encuentre. Juega el mismo papel: invisibilizar a los sitios web independientes en el buscador y en Google News.

Como consecuencia de ello, en todo el mundo las visitas a sitios progresistas han caído en dos tercios, como es nuestro caso.

No sólo le ocurre a un buscador como Google sino que todo internet dejará de ser neutral dentro de muy poco tiempo. Vuelve la Inquisición y la caza de brujas. Se están elaborando listas negras de sitios a censurar, como los rusos, por sus puntos de vista políticos e ideológicos.

El plan consiste en no involucrar a los Estados, que deben permanecer como garantes de la libertad de información, sino a los grandes monopolios de internet, como Facebook, Twitter y otras redes sociales.

La excusa es una falsedad: la campaña contra las falsedades. Se trata de que las grandes cadenas de comunicación, que están quedando en evidencia, tengan el monopolio del engaño.

Esos medios, que llaman a gritos a desatar una guerra tras otra, tienen la cara dura de calificar a los demás como “extremistas”, que son todos aquellos que les plantan cara.

Si los usuarios quieren tener fuentes de información alternativas, deberán aprender a utilizar otros buscadores, otras redes sociales e incluso otras cuentas de correo electrónico.

¿Por qué China ha destituido al ‘camarada Robert Mugabe’ del poder en Zimbawe?

Emmerson Mnangagwa
Hace ya mucho tiempo que Mugabe, héroe de la lucha contra el colonialismo en África, no era más que un anciano al que todos querían arrojar el poder en su país, Zimbawe, pero nadie podía. Ahora parece que los militares de su propio partido lo han logrado, aunque detrás de ellos está China, cuya alargada sombra recorre el Continente Negro de un extremo al otro.

El Vicepresidente Emmerson Mnangagwa, un peón de China, ha tomado ahora las riendas del gobierno y han comenzado las detenciones de los colaboradores más cercanos de Robert y Grace Mugabe: el ministro de Finanzas Ignatius Chombo, el de Educación Jonathan Moyo, el de Administración Local Saviour Kasukuwere y otros altos funcionarios. Los portavoces del ejército han calificado de “criminales” a los detenidos.

Desde los tiempos más remotos de la guerra de liberación, China ha sido un colaborador cercano de Mugabe y del ZANU, frente a Joshua Nkomo y al ZAPU, sostenidos por la URSS.

En Zimbawe la lucha de liberación fue, al mismo tiempo, una guerra civil que reflejó las divergencias que en el plano ideológico e internacional mantuvieron la URSS y China.

Tras la victoria de Mugabe y el ZANU, durante 40 años China ha seguido manteniendo una relación privilegiada con el gobierno de Harare, de quien es el principal suministrador de material y adiestramiento militar, aunque no es el socio comercial más importante. En tres años las exportaciones de capital chino a Zimbawe alcanzarán los 4.000 millones de dólares en inversiones, préstamos y ayuda exterior.

Tras destituir a Mugabe, el general Constantin Chiwenga viajó a Pekín, donde el Ministerio chino de Asuntos Exteriores dijo algo extraordinariamente sorprendente, tratándose de un asunto que allá se califica como “interno” para lavarse las manos: “China ha aceptado sacrificar al camarada Mugabe en pro de una sucesión ordenada”.

Mugabe era un nacionalista recalcitrante. En los últimos años se había empeñado en modificar las leyes del país en materia de propiedad, heredadas del colonialismo, a fin de que las empresas estratégicas más imoprtantes fueran mayoritariamente de capital autóctono y, aunque no le quedó más remedio que hacer una excepción con China, a Mugabe nunca le gustó la excesiva dependencia hacia nadie, ni siquiera hacia Pekín.

La nacionalización de las minas de diamantes llenó de dudas al gobierno de Pekin porque obligaba a las empresas mineras chinas a operar bajo la supervisión de una consorcio zimabwés.

Es la primera vez que China interviene de una manera manifiesta para derrocar a ningún gobernante, lo cual muestra que el gigante asiático se posiciona con fuerza en el Continente Negro.

Sima de Jinámar: símbolo de la brutalidad franquista en las Islas Canarias

La Sima de Jinámar es uno de los símbolos de represión franquista en Canarias. Se trata de un tubo volcánico de unos 80 metros donde eran arrojados republicanos o personas que no compartían el ideario del Régimen (algunos tras ser torturados y asesinados con un tiro en la cabeza y otros fueron precipitados vivos). Según la tradición oral, podría haber unos 100 cadáveres en este agujero sobre el que el profesor Juan José Monzón Gil profundiza en el documental La Sima del Olvido, que se estrena hoy en los cines Monopol de Las Palmas de Gran Canaria.

El objetivo de este estudio audiovisual es meramente pedagógico y no lucrativo. Su autor pretende que las generaciones más jóvenes conozcan la historia y la persecución a la que fue sometida una parte de la población por las llamadas brigadas del amanecer, que desaparecían a aquellas personas que no compartían sus ideales, sacándolas de sus casas en plena noche y que, después de torturarlas, eran detenidas o asesinadas. En Gran Canaria algunas fueron precipitadas a los pozos de Arucas y Tenoya (en este último se han hallado recientemente los restos mortales de 15 represaliados y en el primero fueron 24 en total), también se arrojaban a la Marfea, a la fosa común de Vegueta o a la Sima de Jinámar, entre otros puntos. La isla se convirtió así en lo que el portavoz del Foro Canario de Víctimas del Franquismo, Francisco González, denomina “laberinto del terror” ya que apenas había escapatoria.

Cuando Monzón bajó a este tubo volcánico no esperaba encontrar un auténtico vertedero en él. Los restos de la memoria histórica se encuentran sepultados bajo escombros, basura, lavadoras, un frigorífico... Considera que este punto debe quedar limpio y posteriormente comenzar la exhumación de los restos mortales que se encuentran debajo.

En los años 60 lo hizo el espeleólogo Jesús Cantero que narra su experiencia en este documental cuya versión corta es de media hora y la larga de una hora y 40 minutos.

Cantero cuenta cómo en cada bajada (unas 14 que realizó en total) lo hacía con el máximo respeto para evitar distorsionar la realidad del lugar. Señala emocionado que si en algún momento pisaron algún resto mortal pide perdón. Evidencia de que se trata de un símbolo de la represión es el cráneo con herida de bala que se conserva en el Museo Canario y que fue extraído de esta Sima.

Estas bajadas permitieron, además, desterrar el mito de que la Sima conectaba con el mar y que los cadáveres acababan en el agua.

Estas dos exhumaciones se añaden a la recién realizada en los pozos de Tenoya, donde se han encontrado restos mortales que pertenecen a 15 hombres. Entre ellos, cráneos con heridas de balas en la cabeza y que suponen una prueba evidente de que los testimonios orales no iban desencaminados y que se trata de represaliados del franquismo.

Monzón ha hecho este martes un llamamiento a todas aquellas personas que pudieran tener un familiar víctima de la represión franquista para que se hagan las pruebas de ADN ya que uno de los principales obstáculos con los que se han encontrado es con no tener un banco con el que cotejar los restos mortales hallados.

Para el portavoz del Foro Canario de Víctimas del Franquismo, que también colabora en este documental, este supone “un antes y un después en la lucha por la memoria democrática en Canarias y todo el estado español”. Este trabajo muestra “una realidad oculta premeditadamente por el Estado, por la oligarquía isleña, por los causantes del genocidio y sus herederos actuales”, subraya.

Francisco González recordó que no sólo su abuelo fue asesinado por sus ideales, también su tío Braulio con solo once meses fue víctima del “horror” sembrado en Canarias a partir de julio de 1936.

El foro propone convertir la Sima de Jinámar en un museo de sitio, un centro de interpretación de los sucesos que acontecieron en esta zona hace ya 70 años. El objetivo es que se enseñe este lugar tanto por su valor paisajístico, al tratarse de un cono volcánico interesante como por su historia y donde se pueda colocar un monumento en homenaje a las víctimas.

El documental se proyectará hoy a las 19.00 horas en los cines Monopol de Las Palmas de Gran Canaria. La entrada se puede adquirir en la misma taquilla o llamando por teléfono (por las mañanas al 928 363 314 y por la tarde al 928 367 438). Se va a habilitar otra sala para unas 200 personas ya que en la principal están las localidades ya agotadas.

http://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/Sima-documental-represaliados-Gran-Canaria_0_710429174.html
 


Publican un proyecto de guerra económica para hundir a Qatar

Otaiba, embajador emiratí en Washington
Al embajador de Emiratos Árabes Unidos en Washington, Yousef Al-Otaiba, le han vuelto a piratear un documento confidencial con un plan de ataque para hundir la moneda de Qatar. Según The Intercept, se trata de una guerra económica en la que se utilizarán los bonos y derivados para arruinar al país vecino (*).

El proyecto pretende incluso privar a Qatar de organizar la Copa Mundial 2022 de fútbol.

El diseño está preparado por el Banco Havilland, un banco privado con sede en Luxemburgo y propiedad de la familia del financiero británico David Rowland. Los metadatos del documento indican que el creador del plan es Vladimir Bolelyy, un analista del Banco Havilland.

Rowland siempre ha tenido relaciones cercanas con los dirigentes de Emiratos Árabes Unidos, especialmente con el príncipe heredero de Abu Dhabi, Mohammed bin Zayed. Actualmente, su banco intenta crear una nueva institución financiera en cooperación con el fondo soberano de Emiratos Árabes Unidos, Mubadala. Ese proyecto es independiente de la operación de Qatar, pero refleja la estrecha relación entre el banco y Emiratos Árabes Unidos.

Quieren reducir el valor de los bonos de Qatar y aumentar el costo de asegurarlos, con el objetivo final de generar una crisis monetaria que drenaría las reservas de efectivo del país.

Atacar la economía de una nación mediante una manipulación financiera sería una ruptura dramática con las normas tradicionales de la diplomacia e incluso de la guerra.

No obstante, la presión actual sobre la moneda de Qatar como resultado del bloqueo continuo impuesto por Emiratos Árabes Unidos es un sabotaje mucho más efectivo que el plan diseñado por el documento. Por lo demás, su publicación significa que ya no existe la secrecía el secreto que requiere.

El nuevo proyecto llega en medio de una crisis regional que alcanzó nuevas alturas en junio, cuando Emiratos Árabes Unidos y Arabia saudí impusieron un bloqueo y la ruptura de relaciones diplomáticas con Qatar.

El secretario de Estado estadounidense Rex Tillerson criticó recientemente a los países bloqueadores por su intransigencia, pero el presidente Donald Trump adoptó un enfoque opuesto, apoyó a Arabia saudí y Emiratos a expensas de Qatar, que alberga una de las bases militares más grandes del Pentágono en el mundo.

Las divergencias entre ambos se deben al embajador Otaiba, quien había llegado hasta Trump a través de su yerno, Jared Kushner, que es consejero de la Casa Blanca y un hombre cercano a Otaiba.

Tanto Kushner como Trump tienen razones para tomar partido por Otaiba en la disputa. El presidente tiene un campo de golf con su marca Trump en Dubai y presumió en una conferencia de prensa antes de su toma de posesión sobre un acuerdo que le ofreció un multimillonario emiratí especulador de terrenos.

En 2010, Trump viajó a Qatar con su hija Ivanka en un intento de asegurar dos fuentes distintas de fondos de inversión, pero fracasó. Recientemente, Kushner solicitó un rescate de 500 millones de dólares a un dirigente qatarí como parte de un plan para una mala inversión en una torre de oficinas de Nueva York. La realeza de Qatar acordó ayudar a rescatar a Kushner dependiendo de su capacidad para recaudar el resto de los fondos que necesitaban de otras fuentes. El resto de los fondos, sin embargo, fracasaron, y la realeza de Qatar se retiró del acuerdo.

Cuando el acuerdo se vino abajo, Kushner ayudó a orquestar el bloqueo económico de Arabia saudí y Emiratos Árabes Unidos a Qatar, que Trump se atribuyó personalmente durante una cumbre en Riad. Recientemente, el antiguo asesor de la Casa Blanca, Steve Bannon, también admitió que fue Trump quien impulsó el bloqueo. “Incluso con la situación en el Pacífico, con el noroeste de Corea, creo que la situación más importante en el mundo hoy es lo que pasa en Qatar”, dijo Bannon.

Las tensiones regionales se intensificaron durante el fin de semana, cuando el príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohammed Bin Salman, un aliado cercano de Emiratos Árabes Unidos, dio un golpe palaciego en Riad.

(*) https://theintercept.com/2017/11/09/uae-qatar-oitaba-rowland-banque-havilland-world-cup/

miércoles, 22 de noviembre de 2017

El antiguo Primer Ministro de Qatar explica cómo se fraguó la Guerra de Siria

Hamad Bin Jassim
En una entrevista a la BBC el antiguo Primer Ministro de Qatar, Hamad Bin Jassim, ha confirmado que la Guerra de Siria fue coordinada desde el principio por Estados Unidos, Gran Bretaña, Turquía, Arabia saudí, Jordania y Emiratos Árabes Unidos, además del propio Qatar.

Todo comenzó tras la victoria de Hezbollah contra Israel en 2006 en el sur de Líbano. Jassim admite que los demás países pusieron a Qatar al frente de lo que debía parecer una guerra “civil” en Siria entre distintos bandos.

A través de Turquía, Qatar se encargó de hacer llegar a los opositores sirios toda clase de armamento y se crearon dos cuarteles generales para dirigir las operaciones de los insurrectos del que formaron parte los servicios de inteligencia de los países involucrados, incluidos Israel, Marruecos y Francia.

El primero estaba en la base que la OTAN tiene en Inçirlik, Turquía, y su radio de acción era el norte de Siria. El Pentágono se encargó de destinar 6 satélites espaciales de reconocimiento para controlar los movimientos del ejército regular sirio sobre el terreno.

El segundo cuartel general estaba en la base aérea Rey Hussein de Jordania y coordinaba las operaciones en el sur de Siria.

El presupuesto para la guerra fue de 137.000 millones de dólares, que Jassim considera malgastado por los cabecillas de los distintos grupos de la oposición, que se quedaron con el grueso de los desembolsos.

Otra parte importante del dinero se gastó en tratar de sobornar a militares del ejército regular sirio a fin de que desertaran de sus posiciones. Un oficial sirio podía llegar a cobrar entre 15.000 y 30.000 dólares por su traición.

Para conseguir que traicionara el Primer Ministro sirio, Riyad Farid Hijab, utilizaron a un primo suyo que vivía en Jordania desde hacía tiempo y los saudíes le entregaron 50 millones de dólares.

El comandante de la Guardia Republicana, Manaf Tlass, traicionó a su país a cambio de obtener el apoyo de Emiratos Árabes Unidos. En esta ocasión utilizaron a su hermana, Madihi Tlass, que tenía nacionalidad francesa y era la viuda del capitalista sirio-saudí Kram Aja. Los ejecutores materiales de su deserción fueron los servicios secretos franceses.

Una de las sorpresas de Jassim es cuando desvela el importante papel desempeñado por el libanés Saad Hariri a la cabeza del grupo de presión prosaudí de Beirut. La otra es el papel desempeñado por los kurdos irakíes y, en particular, por Massud Barzani.

El “mea culpa” del qatarí es tan amplio que alcanza a su propio país como factor altamente corrosivo tanto en la Guerra de Siria como en la destrucción de Egipto, Libia y Yemen, actuando por encargo de Washington.

Estados Unidos planeó fabricar aviones soviéticos para cometer atentados de falsa bandera

McGeorge Bundy
Estados Unidos planeó fabricar aviones soviéticos para atacar sus propias bases o las de sus aliados, lo que serviría de excusa para desencadenar una guerra contra la URSS, según muestran los documentos sobre el asesinato de Kennedy desclasificados recientemente (1).

Uno de ellos es el acta de la reunión celebrada el 22 de marzo de 1962 para discutir la cuestión planteada por el Fiscal General sobre la posibilidad de fabricar o adquirir aviones soviéticos.

La reunión fue convocada por el “grupo especial” que, según la enciclopedia de la CIA, incluía al Fiscal General, Robert Kennedy, al director de la CIA, John McCone, el consejero de seguridad nacional, McGeorge Bundy, y el presidente del Estado Mayor Interarmas, Lyman Lemnitzer.

Aunque no formaban parte de dicho grupo, también asistieron a la reunión el Presidente Kennedy y el secretario de Estado, Dean Rusk. Los presentes expusieron tres argumentos para una operación de esas características:

(A) un avión así se podría utilizar en una operación para inducir a engaño en el aire
(B) también serviría para lanzar un ataque sorpresa contra instalaciones enemigas
(C) en una provocación en la que el avión soviético simularía atacar instalaciones estadounidenses o aliadas a fin de suministrar la excusa para una intervención de represalia

La táctica de utilizar falsos aviones soviéticos en un ataque simulado apareció por vez primera en la obra de Robert Dallek “An Unfinished Life: John F. Kennedy, 1917-1963”, publicada en 2001.

Según Dallek, la idea de fabricar u obtener aviones soviéticos partió del director de la CIA, McCone, aunque los documentos desclasificados se la atribuyen al Fiscal General, Robert Kennedy.

Más que aclarar el asesinato de Kennedy, los documentos que van saliendo a la luz son una colección de manejos de falsa bandera, complots y planes del espionaje, más o menos rocambolescos o sanguinarios, cuyos destinatarios son siempre la URSS y Cuba.

Otra nota común de todos ellos es que se trataba de agresiones, de mayor menor intensidad, que podían ir desde los atentados terroristas hasta la guerra nuclear.

En octubre el Miami New Times desvelaba (2) que en abril de 1962 la CIA tuvo la original idea de desatar una “campaña cubana de terror comunista” en Miami y otras localidades de Florida, e incluso en Washington. La campaña estaría dirigida contra gusanos cubanos exiliados.

“La explosión de algunas bombas de plástico en lugares cuidadosamente elegidos, le detención de un agente cubano y la publicación de documentos que prueben la implicación cubana también serían útiles para proyectar la idea de un gobierno irresponsable”, le decía el general Edward Landsdale al general Maxwell Taylor.

(1) https://www.archives.gov/files/research/jfk/releases/docid-32977055.pdf
(2) http://www.miaminewtimes.com/news/jfk-docs-cia-plotted-to-bomb-miami-kill-refugees-and-blame-castro-9782696


Una profesora universitaria entre las francotiradoras del ejército regular sirio

Recientemente, el Ejército sirio ha dado a conocer el caso de una profesora universitaria convertida en la primera francotiradora de las Fuerzas de Defensa Nacional, una milicia civil que lucha al lado de las Fuerzas Armadas.

“Ruwaida es una profesora universitaria que escogió llevar un rifle en lugar de un bolígrafo, que se alistó en las Fuerzas de Defensa Nacional y que escogió cambiar el bolígrafo por un fusil de francotirador”, señaló un informe de la agencia Shaam Times.

“Ella es la primera mujer francotiradora en las Fuerzas de Defensa Nacional. Cursó estudios de postgrado de literatura árabe y se convirtió luego en profesora. Más tarde, decidió abandonar la universidad y unirse a la milicia., donde descubrió su habilidad en el manejo de las armas. Al igual que su autor favorito, el escritor Mohammed al Magut, que es de su misma ciudad, ella posee fuertes convicciones patrióticas y nacionalistas”.

“Todos los grupos étnicos y religiosos deben unirse para poner fin a la crisis en el país y, por lo tanto, decidí combatir el terrorismo junto con mis compatriotas masculinos”, afirmó.

“Todos los formadores me aconsejaron convertirme en francotiradora porque tenía una gran capacidad para disparar con precisión. Me sentí muy contenta cuando supe que me convertiría en una. Trabajé duro y con perseverancia y recibí un curso de formación y un entrenamiento”.

“Tras completar mi curso me uní a las tropas en Hama, Salameh y Palmira y luché contra los terroristas vinculados a Al-Qaeda allí.

“Hasta que la paz vuelva a Siria, la diferencia entre una francotiradora y una profesora es que esta última contribuye al desarrollo del país educando a la gente y trayendo un futuro brillante para los niños. Ésta es una tarea teórica. Los francotiradores están trabajando de una manera más práctica eliminando a los terroristas”.

http://spanish.almanar.com.lb/148832

En Vietnam la clase obrera recurre a las huelgas salvajes (y 2)

Eric Bell

Hay observadores exteriores que ven las huelgas en Vietnam, y se alegran: se han dado más huelgas en Vietnam que en cualquier otro país asiático en el curso de los diez últimos años, evitando las estructuras oficiales de los sindicatos y sin disminuir. ¿Pudiera ser el núcleo de un nuevo movimiento obrero? Algunos, con una visión más bien teleológica de la conciencia de clase, así lo afirman. Anita Chan y Kaxton Siu son los principales partidarios de esta idea. Las huelgas, argumentan, construyen la conciencia y animan a los trabajadores. Tales propósitos son temerarios por lo que respecta a su visión de lo que el gran número de huelgas nos dice de los trabajadores: que su conciencia de clase ha superado ampliamente a la de los trabajadores chinos, por ejemplo. Un “punto de vista estrecho sobre los derechos legales en China tiene un efecto limitador sobre la conciencia de los trabajadores”, mientras que “los trabajadores vietnamitas han desarrollado una habilidad para organizar huelgas y elaborar estrategias y valiosos conocimientos de experiencias preciosas en la solidaridad colectiva en las acciones sindicales”. A partir de aquí, la situación no puede por menos que mejorar: “Cuando esto se produzca [¿necesariamente?], el régimen autoritario actual en Vietnam se verá seriamente contestado”.

Tal vez existan algunos elementos que prueban eso. Las huelgas salvajes parecen tener similitudes con los “sindicatos champiñón”, “formados al inicio o en el desarrollo de una huelga, y se disuelven rápidamente (poco importe que la huelga acabe con un triunfo, una derrota o un compromiso”. Se han dado muchos ejemplos a través de la historia: Argentina a finales del siglo XIX, los trabajadores de la yuta en Calcuta en los años 20, Nigeria en los años 50, Gran Bretaña en la primera mitad del siglo XIX o los trabajadores judíos en Estados Unidos a principios del siglo XX. En todos estos ejemplos, las organizaciones sindicalistas aparecieron siempre que había un conflicto, una huelga o una explosión de protesta laboral, pero se desintegraban (algo esperado) una vez que la cuestión quedaba solucionada. Los “sindicatos champiñón” han sido unos de los precursores de lo que fue un movimiento obrero bastante sólido en Occidente en las décadas siguientes.

Como ha sido demostrado de manera convincente, el movimiento obrero histórico que alcanzó su cénit revolucionario en Occidente entre las dos guerras mundiales, antes de llegar a diversos acuerdos institucionales de compromisos sociales, es el producto de un contexto histórico y geográfico específico, que permitió un crecimiento estable capaz de financiar tales acuerdos (el Estado providencia, etc.). Las oportunidades presentes en aquella época y en este espacio ya no existen y no pueden ser recuperadas o recreadas. La estructura de acumulación del capital ha cambiado. La acumulación de capital a largo plazo y estable ha sostenido estos movimientos y finalmente sus instituciones comunes. Pero esto ya no es factible para los países industrializados más recientes, como China y Vietnam, en donde los cambios en la composición industrial y la caída de las tasas de beneficio hacen que los salarios sean “ilegítimos” o insostenibles, en el sentido de que no pueden colaborar a la creación, aunque sea por algunas décadas, de un sector de obreros industriales de altos ingresos. Además, dicho resultado en Occidente ha limitado sin duda la acción sindical, creando consenso en torno al límite de lo que podría ser exigido y legitimando las reivindicaciones salariales y la relación asalariada. No hay ningún motivo para que el modelo de sindicalismo socialdemócrata de posguerra, hoy en ruinas, pueda ser relanzado.

Otros piensan que hoy no es un modelo posible ni deseable, considerando positivas las huelgas salvajes por otros motivos. Soe Lin Aung, por ejemplo, considera las huelgas salvajes en el este de Asia y en el Sudeste, en particular en Myanmar, incluyendo China y Vietnam, y las coloca en una “época de disturbios”. Hay algo que es mejor, dice el autor. Esto no se parece al antiguo sindicalismo occidental, obrerista y tripartito, e incluso puede ser algo muy opuesto, contra las ONG y las centrales sindicales que sueñan con copiar dicho modelo, pero algo sucede. Eli Friedman, en un reciente artículo crítico sobre sindicalistas en China que intentan seguir los modelos del sindicato occidental, celebra el hecho de que las iniciativas colectivas de negociación en China están muertas, afirmando que la “situación es excelente”. Las iniciativas colectivas de negociación han terminado siempre aumentando el poder del Estado y del Capital a expensas de los trabajadores, de cualquier manera, por lo que no debemos llorar su muerte, considera. Por el contrario, es una oportunidad de luchar por alternativas más radicales, como la Renta Básica Universal.

Razones para el pesimismo

¿Pero es esto realmente el inicio de algo nuevo? Las alternativas radicales que Friedman imagina no están, como él admite, en el orden del día en China. La situación no es excelente. En Vietnam, una mirada mas atenta sobre las huelgas salvajes revela que pueden bloquearse no importa donde.

Estas huelgas se han convertido en una práctica reconocida y aceptada de facto en Vietnam. A mediados de los 90, el Estado y sus órganos se mostraban nerviosos respecto a las huelgas, pero el gobierno se ha relajado al respecto poco a poco. Ahora se consideran como una parte normal de las relaciones laborales, en tanto que no tienen repercusiones más allá de los centros laborales. Por consiguiente, pocas huelgas sobrepasan los problemas ligados al pan y a la mantequilla. Al igual que en China, son de “naturaleza explícitamente reivindicativa”, planteando “exigencias locales muy específicas a los poderes existentes”. Y a pesar de ser “notablemente eficaces” en la consecución de reivindicaciones inmediatas, “también son acciones cortas que llevan a resoluciones rápidas. El resultado es que los problemas se repiten, y que los trabajadores tienen que responder una y otra vez para luchas por exigencias fundamentales”. Se trata de negociaciones colectivas mediante conflicto, pero sin impacto duradero.

Las únicas excepciones son algunas huelgas contra la política gubernamental. Por lo general suponen un acontecimiento, y están muy cubiertas por los medios nacionales e internacionales. En la historia reciente, la ola de huelgas por el salario mínimo de 2005-2006 es citada habitualmente como su punto álgido. Estas huelgas empezaron en diciembre de 2005 para protestar contra el salario mínimo en las fábricas extranjeras, congelado desde hacía siete años a pesar de la inflación. Tras las huelgas el salario mínimo aumentó un 40%, y se instrumentó un acuerdo para aumentos anuales del salario mínimo. Los papeles jugados por los dos diarios de trabajadores han sido también subrayados en la mayoría de los análisis de esta ola de huelgas. Estos dos periódicos, “Trabajo” y “Trabajar” son parte del sindicato del Estado, el VGCL, pero estuvieron del lado de los trabajadores durante la huelga. Actuaron como un canal de expresión clave para las reivindicaciones, y como medio para los trabajadores de seguir las discusiones del gobierno a medida que iban evolucionando.

Esta ola de huelgas ha llegado en un momento muy concreto, sin embargo: cuando Vietnam se preparaba para la entrada en la OMC. Por ello, periodistas y otros han gozado de más libertad para señalar estas cuestiones, como medio de poder probar a la comunidad internacional que Vietnam estaba preparado para poder unirse a la organización. Después de que en 2007 entrara en la OMC, estas libertades fueron recortadas y desde 2008 la prensa laboral ha tenido menos libertad para presionar por cuenta de los trabajadores. Además, el acuerdo de aumento anual del salario mínimo, puesto en marcha como consecuencia de las huelgas, implica que el ministerio de Trabajo, el VGCL y la Cámara de Comercio e Industria de Vietnam negocian entre ellos el importe de ese aumento anual. Era ciertamente una victoria, pero que lejos de crear una conciencia militante, daba al estado la legitimidad en el arbitrio de las relaciones laborales.

En 2015 más de 90.000 trabajadores de Ciudad Ho Chi Minh se opusieron a una modificación de la ley sobre la seguridad social. Con anterioridad, los trabajadores estaban autorizados a retirar sus pensiones (a las que habían contribuido en sus años de trabajo) a modo de pago único cuando dejaban de trabajar, generalmente hacia finales de los años 30, como se ha mencionado arriba, cuando muchos trabajadores volvieron a las zonas rurales. Muchos dependían de este pago, empleándolo como capital para crear microempresas en su ciudad natal, para pagar la educación o la formación, o en caso de crisis como enfermedades en la familia. La nueva ley habría obligado a los trabajadores a esperar la edad oficial de la jubilación, 55 años para las mujeres, 60 para los hombres, antes de poder disponer de sus pensiones. De forma comprensible, esto era inaceptable para los trabajadores que abandonaban su actividad laboral antes de la edad oficial, por lo que se opusieron a la ley.

La huelga alcanzó el éxito y la ley fue modificada para permitir a los trabajadores escoger entre su pensión al dejar de trabajar o esperar la edad de la jubilación. El hecho de que los trabajadores hayan forzado un cambio de política nacional mediante huelgas puede ser algo a celebrar. Sin embargo, esta huelga no pedía nada nuevo. Ello depende aún de la legitimidad de las relaciones laborales reglamentadas por el Estado, y no ofrece ninguna visión política más allá de la esperanza de que el Estado pueda escuchar a los trabajadores y actuar en su nombre. Por otra parte, la huelga no ha sido más que una pequeña victoria, dejando problemas de fondo sin resolver en el sistema de seguridad social y en la ley, como explica Angie Ngoc Tran. En primer término, las empresas rechazan a menudo pagar su parte exigida, sin consecuencias para ellas, mientras que otras abandonan el país llevándose su contribución a la seguridad social y dejando sin nada a los trabajadores. En segundo lugar, la caja de seguridad social tiene un importante déficit, y podría quedar bloqueada en el curso de los próximos años. En tercer lugar, el pago único a los trabajadores no es más que una ventaja a corto plazo. Los trabajadores lo saben, pero tienen poco margen de maniobra.

Hay pocos signos de que estas huelgas puedan superar alguna vez la situación actual. Todos los años se da una huelga que causa la animación de los observadores, pero todo queda reducido a unos centenares de huelgas anuales. Hay pocos elementos para pensar la creencia romántica según la cual la participación en huelgas y otros litigios pueda generar naturalmente una “explosión de conciencia” de consecuencias duraderas. Ello no representa necesariamente un refuerzo del poder obrero. Mientras que el activismo obrero crea una presión sobre el Capital y el Estado para cambiar las cosas, ello no se corresponde con la autonomía de los trabajadores por lo que respecta a la “seguridad en el empleo, el derecho a la libre asociación, el control del proceso productivo y el poder de negociación institucional con los empleadores”.

Las huelgas salvajes en Vietnam no deben ilusionar más allá de cierta medida, al menos todavía. Pretender que sean representativas de algo por llegar, algo a la vuelta de la esquina, recuerda al falso optimismo de los estudios mundiales sobre el trabajo, un intento constante de descubrir y celebrar un contra-movimiento global o una mundialización contra-hegemónica, proyectando las esperanzas de los sabios sobre la clase obrera y haciendo falsas afirmaciones sobre su conciencia de clase.

Aunque sea erróneo suponer que la ausencia de condiciones para un movimiento obrero anula todo intento de derrocamiento del actual sistema, es igualmente erróneo suponer que la presencia de huelgas localizadas, rotativas, como se hacen desde dos décadas, represente un desafío para el sistema, al menos en un porvenir próximo. Bien podemos tener voluntad o necesidad de creer en los proletarios vietnamitas, más cercanos al núcleo de la producción mundial que los de muchos otros países, pero debemos ser sinceros en cuanto a la situación actual. No nos engañemos pensando que el conflicto laboral vietnamita es el punto de partida sobre el que hay que estar atentos, o que los trabajadores de la industria en Vietnam son el sujeto revolucionario esencial del presente o del cercano futuro. Las tendencias recientes es que los empleos fabriles vietnamitas se hacen más informales, temporales y dispersos, no haciendo más que disminuir la probabilidad de que algo que recuerde al movimiento obrero histórico aparezca aquí.

http://chuangcn.org/2017/05/dinh-cong-tu-phat-wildcat-strikes-in-post-socialist-vietnam/

 

En Vietnam la clase obrera recurre a las huelgas salvajes (1)

Eric Bell

Las condiciones laborales bajo el capitalismo colonial francés en Indochina (que incluye Vietnam, Camboya y Laos) eran, como es de suponer, terribles. A principios del siglo XX, huelgas y militancia sindical comenzaron a surgir en las grandes industrias, en especial en las plantaciones de caucho, fábricas textiles, puertos y ferrocarriles, al mismo tiempo que el movimiento sindical se desarrollaba. Ello continuó durante la ocupación japonesa de Vietnam durante la Segunda Guerra mundial y la Primera Guerra de Indochina (1946-1954). Estos rechazos al trabajo no fueron iniciados por grupos relacionados con los comunistas de Ho Chi Minh. Existían sindicatos trotskistas y autónomos, así como huelgas salvajes de trabajadores no afiliados, además de las acciones de los grupos afines al Partido Comunista de Vietnam y sus antecesores.

Los acuerdos de Ginebra de 1954 dividieron Vietnam entre el norte “comunista” y el sur anticomunista. El gobierno sudvietnamita legalizó el derecho de formar sindicatos en 1956, aunque en la práctica fueran suprimidos, llegando a la represión manifiesta y al arresto de dirigentes sindicales a principios de los años sesenta. Sin embargo, durante la Segunda Guerra de Indochina y hasta su final en 1975, Vietnam del sur conoció numerosas luchas obreras, incluyendo la huelga general de Saigón de dos días en 1964. Existía un movimiento dinámico, con distintas federaciones sindicales en competencia. Además de la Confederación General del Trabajo (Tong Lien Doan Lao Dong Viet Nam), que recibía el apoyo del norte, la AFL-CIO hizo un gran esfuerzo para construir un movimiento obrero anticomunista en Vietnam del sur, la Confederación General de Trabajadores Trabajo (Tong Lien Doan Lao Cong Viet Nam), apoyados por la CIA y otras Secretarías del Estado norteamericano. Había también otras federaciones sindicales más pequeñas, incluyendo organizaciones católicas y budistas.

Se sabe menos respecto al norte durante éste período. Después de que los comunistas se establecieran en Hanoi, el sector privado del norte, compuesto principalmente de pequeñas empresas, fue sacudido por conflictos laborales, pero desaparecieron en su mayor parte con la introducción de una nueva legislación laboral a mediados de los años 50. Hubo pocas huelgas tras esto, y solamente la federación de sindicatos legales formaba parte del aparato del estado y de su gestión. Los trabajadores gozaban de un elevado nivel de seguridad en el empleo. Una disciplina benévola en el sector estatal hacia que los trabajadores no asistieran al trabajo durante semanas, o durmieran y cocinaran en sus lugares de trabajo, sin ser sancionados. De la misma manera, tenían poca participación en las decisiones de producción.

Tras el final de la Segunda Guerra de Indochina en 1975 y la reunificación del país al año siguiente, Vietnam entró de forma casi inmediata en una crisis económica. Ello llevó al abandono finalmente de la economía planificada y a la adopción de una economía de mercado gracias a las reformas conocidas con el nombre de Doi moi. Las reformas se anunciaron de forma oficial en 1986, pero otras mas pequeñas se venían introduciendo progresivamente desde 1979. El capital extranjero comenzó a entrar en el país hacia finales de los años 80. Desde 1994 hubo alrededor de unas cien huelgas registradas, principal pero no exclusivamente en empresas con participación extranjera.

En Vietnam las huelgas fueron legalizadas en 1994 (al contrario que en China, en donde las huelgas no son oficialmente ni legales ni ilegales, pero son en general consideradas como ilegales). En el curso de los años siguientes a la legalización se registraron un pequeño número de huelgas. Sin embargo, desde mediados de la primera década del 2000 se dieron alrededor de 300 a 500 huelgas anuales, según estadísticas oficiales del gobierno. Estas cifras deben tomarse con precaución, porque no existe definición oficial de huelga y ninguna metodología regularizada para el registro de cifras. La mayoría de huelgas, entre el 60% y el 80% del total anual, se producen en Ciudad Ho Chi Minh y las dos provincias industriales vecinas de Binh Duoing y Dong Nai. Estas tres regiones del sur forman en conjunto el núcleo económico del país. Numerosas zonas industriales y una gran parte del FDI (inversión extranjera directa) que entra en Vietnam están centradas ahí. Aunque las huelgas se dan más frecuentemente en empresas con capital extranjero, se hacen más habituales en las empresas privadas nacionales. Las huelgas en las empresas públicas son más raras, aunque no sean desconocidas. Parecen haber disminuido desde 1995, lo que se corresponde con los procesos de privatización y despido de trabajadores.

Los huelguistas son generalmente jóvenes, mujeres procedentes de regiones rurales, reflejando la composición actual de la clase obrera industrial de Vietnam. Alrededor del 80% de obreros fabriles en las zonas francas de exportación son mujeres jóvenes entre los 18 y los 30 años. La mayoría de los trabajadores abandonaron o salieron de los procesos productivos a finales de los años 30 y regresaron a las zonas rurales, agotados por la intensidad del trabajo de fábrica. Esto se agravó por la imposibilidad de realizar ahorros que permitieran una vida familiar en la ciudad. Y a ello contribuyó el sistema de registro de hogares (ho khau), que hizo el acceso a los servicios públicos en la ciudad difíciles para los emigrantes (similar al sistema hukou de China). Tras regresar a sus lugares natales, numerosos extrabajadores emplearon sus “pensiones” para intentar crear pequeñas empresas o invertir en otros medios de producción, como la compra de una pequeña parcela o de material agrícola.

Pese a la legalización de la huelga, ninguna ha sido nunca legal. Convocar jurídicamente una huelga implica pasar a través de numerosos procesos burocráticos: los trabajadores deben solicitar a un “Consejo de Conciliación Laboral” su demanda de resolución del problema, y luego esperar siete días a una respuesta. Si la respuesta de ese Consejo es insatisfactoria, deben apelar a un “Consejo de Arbitraje” y esperar otros diez días. Si esto sigue siendo insatisfactorio, los trabajadores pueden entonces pedir al sindicato de su centro de trabajo la organización de una huelga. Pero los representantes de los centros de trabajo son menudo también miembros de la dirección de la empresa, y el sindicato está dirigido por el Estado, bajo la Confederación General de Trabajo del Vietnam (VGCL). El comité ejecutivo del sindicato de la empresa decide sobre la huelga e informa de ello a la oficina laboral y al sindicato provincial, comunicando el día en que tendrá lugar la huelga y sus motivos. Esto, claramente, proporciona a la empresa un aviso para que puedan tomar sus medidas y minimizar el impacto.

No es extraño que los trabajadores vietnamitas raramente recurran a ésta vía legal. En lugar de ello, todas las huelgas han sido salvajes. Legalizar las huelgas e instalar un sistema de negociación colectiva (lo que los observadores del espectro político preconizan desde hace tiempo en China) ha fracasado claramente a la hora de frenar la oleada de huelgas salvajes y otras formas de resistencia en Vietnam. En dichas huelgas, los trabajadores se presentan al trabajo por la mañana y rechazar entrar, aparentemente sin aviso previo. Pese a esta apariencia de espontaneidad, estos movimientos están a menudo bien organizados desde antes. Los dirigentes de la huelga ilegal suelen hacer circular hojas anunciando la acción a otros trabajadores. Esas acciones son habitualmente impulsadas por un pequeño grupo de trabajadores, pero al final toda la plantilla se desplaza y se concentra ante la empresa. La gran mayoría de los trabajadores se concentran en torno a reivindicaciones salariales, pero algunas huelgas exigen también un mejor trato, como alimentos en buen estado o más pausas para ir al baño.

A lo largo de los años 90 y en la década posterior, los funcionarios locales del ministerio de Trabajo y del sindicato VHGL acudían inmediatamente a los centros de trabajo, intentando persuadir a los trabajadores para reiniciar el trabajo. Ahora, sin embargo, se muestran más distendidos, permitiendo a los trabajadores y a los gestores intentar resolver el problema por sí mismos. Y a menudo lo hacen con numerosas huelgas que no duran más de uno o dos días antes de negociar rápidamente un compromiso. Si no se alcanza una resolución tras algunos días, los responsables locales del estado y del sindicato se implican y contribuyen a la negociación.

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